lunes, 1 de septiembre de 2014

Domingueando el sábado en Chapultepec



El sitio más común de los sitios comunes en el Distrito Federal, la primera sección del Bosque de Chapultepec son 274 hectáreas de áreas verdes y destinos turísticos llenos de gente en cualquier sábado del año.

Llegar es sumamente fácil gracias a las estaciones de Metro Auditorio, Sevilla y Chapultepec que están bastante cerca.

Desde el “Azteca” gritando “lo que guste cooperar pa la foto, amigo” en la entrada del parque, el colorido de la gente es lo que hace tan diferente a Chapultepec. Los puestos de comida, botanas y “suvenires” sobrepoblan la calzada de entrada y comprar changuitos de peluche que se agarran a tu cabeza o pintarte de hada o súper héroe parecen ser las actividades de moda.

El lago y el castillo (que cuesta 60 pesos entrar, excepto los domingos… el castillo porque el lago la neta ni idea, no nos íbamos a arriesgar a entrar en contacto con agua radioactiva) siguen siendo las actividades principales de la gente que decide pasar ahí el día.


 Si lo que quieren es ver animales, hay dos opciones: caminar y mezclarse con la gente, actividad que te permite ver cualquier cantidad de primates efectuando diversas actividades antropológicas, o ir al Zoológico.


El zoológico es gratis y a pesar de que los animales no tienen demasiado espacio, se encuentra en buen estado en general. Si se deciden por la segunda es recomendable ir temprano ya que empiezan a guardar a los animales alrededor de las 5 de la tarde y verán muchas secciones vacías, sobre todo la de los pandas.

Pero entre todo este tumulto de gente y puestos de comida hay varias secciones que se salvan y son bastante tranquilas, aun en un sábado de vacaciones.

El lado del parque que da a la avenida Constituyentes no tiene puestos, por lo que hay poca gente y está muy tranquilo, excelente para caminar y relajarse sin tener que esquivar a nadie, es como el Ying del Yang que se arma del lado de Reforma. De este lado podemos encontrar los baños de Moctezuma  y la Fuente de las Ranas. También la Calzada de los poetas es una zona tranquila del parque por la que se puede llegar al Audiorama, un concepto que se agradece bastante. También hay un laberinto de espejos y una tirolesa para los más chavos, las actividades son múltiples y variadas.


El Audiorama es un pequeño parque detrás del monumento al Escuadrón 201 en donde la gente va a leer al aire libre. Tiene bocinas con música relajante y una gruta dónde de vez en cuando hay conciertos. También tienen libros que te prestan por si no llevas el tuyo.



Hay muchas cosas que hacer en la primera sección de Chapultepec y sólo con ir a caminar uno puede tener varias experiencias muy distintas, desde ir a echarse al pasto y escuchar a los pájaros, hasta entrar a una romería de vendedores y gente que estorba y tira basura. En ese aspecto hay que aclarar que todos los botes de basura estaban llenos, tal vez ahí los encargados del parque deberían poner más atención y vaciarlos más seguido. 

Otra cosa, tengan cuidado con los puestos que se encuentran en medio de la nada porque venden más caro, querían cobrarnos 50% más de lo que pagamos por una botella de agua en otro puesto.

Sí, Chapultepec es un lugar sumamente común, pero hay un motivo. No sólo es el último pulmón real de nuestra ciudad en el que todavía puede encontrar fauna “silvestre” (esas ardillas están más amansadas que mi perro), también es un lugar de recreación con muchísimas opciones para que toda la familia pueda disfrutar de un día al aire libre y olvidarse por unas cuantas horas del estrés de la ciudad, y lo más importante: sin gastar un solo peso.

martes, 19 de agosto de 2014

Escapada del DF sin salir de la ciudad estilo apocalíptico




Pues fuimos al PEX o sea, al Parque Ecológico Xochimilco. El lugar lo elegí después de que un vecino me hablara de un “parque muy bonito” cerca de Cuemanco y, cuando lo busqué en Google, la neta es que las fotos se veían muy coquetas (oh, mentiroso Google).

Ro llegó a mi casa en auto pero como lo estoy introduciendo a esta bonita moda de caminar, decidimos recorrer esos casi 5 kilómetros a pie, (súper aventureros) aunque después de empezar a sudar como cerdo (no creo que los cerdos suden) pensé que no había sido tan buena idea (obvio no se lo dije).

Recorrimos Calzada del Hueso y cruzamos el mercado de flores de Cuemanco hasta llegar al canal. Ahí, hay que usar el puente peatonal para llegar al Parque Ecológico.

Para entrar, cobran 30 pesitos por persona (15 si eres niño o de la tercera edad) aunque la verdad, ese dinero no se ve reflejado en el mantenimiento del lugar, espero que esté llegando a los bolsillos de gente que lo necesite… espero.

Hay un sonido universal que describe a la perfección el sitio  -- > “MEH”... o sea, podría estar mejor, pero tampoco es que es lo peor que he visto.

El PEX abrió en 1993 después de que fuera rescatado por un patronato y seguro en aquella época debió ser precioso, sin embargo, hoy está un poco descuidado y tiene ciertos tintes apocalípticos y de abandono que dan miedito, así tipo The Walking Dead.

De hecho, llegamos a la conclusión de que en caso de que el día del Apocalipsis zombie nos alcance, ese sería un buen refugio pues tiene sitios techados, huerto, bayas y la maleza le da ambiente... ¡búsquense su propia guarida contra los muertos vivientes!

Las bancas de cemento se están cayendo a pedazos y muchas ya son inusables debido a la maleza que ha crecido a su alrededor… No me quiero ni imaginar todas las especies de bichos y roedores que deben de andar por ahí, así que mejor ni pensar en sentarse en ellas.

Sin embargo, tiene cosas no tan malas… digo, el “camino de las flores” no tiene flores y de toda la fauna que te prometen en su sitio web, sólo vimos un par de aves en medio de la nada, pero el espacio es tan grande (200 hectáreas) que llega un momento en el que dejas de escuchar los autos y es como si realmente salieras de la ciudad.

Nosotros simplemente caminamos, tratamos de recorrerlo como si estuviéramos en pleno bosque y nos olvidamos de que a sólo unos metros estaba el Periférico.

Sin duda tiene rincones mágicos en los que puedes hacer un pequeño picnic o sentarte a leer y, si eres más de la onda deportiva, creo que tiene los kilómetros suficientes para que entrenes un medio maratón sin bronca.

Los juegos infantiles están usables (yo misma probé los columpios) y hay palapas para esconderse del sol un ratito mientras ves los canales…. Eso sí, nunca dimos con las chinampas y las trajineras se veían un poco tristes y decadentes.

En fin, la pasamos bien porque fue distinto y nos olvidamos del tráfico y la bola de gente (no nos gusta la gente).

Si quieres ir, los camiones que se van por todo Periférico (salen desde el metro Toreo) te dejan justo en la entrada, aunque también hay camiones que salen desde el metro Taxqueña (son los que dicen UAM - Cuemanco).